La otra parte del juego: futbolistas surgidos en Juanicó hablaron de salud mental

Tres futbolistas formados en Juanicó hablaron de salud mental frente a las juveniles del club

En noviembre de 2025 y a través de la coordinación de Formativas liderada por Andrés Quatrini, el Club Atlético Juanicó realizó una charla formativa para sus divisiones juveniles. Se trató de un encuentro con futbolistas surgidos en la institución que hoy militan en el profesionalismo: Enzo Larrosa, José “Pepe” Álvarez y Facundo Peraza.

La actividad, pensada como un intercambio sobre trayectorias, recuerdos y aprendizajes, terminó poniendo el foco en un tema que los propios jugadores consideran central en el fútbol actual: la salud mental.

En el inicio, los tres repasaron sus años en Juanicó, los primeros pasos en el baby, el salto a Primera y la emoción de haber jugado en estadios llenos, desde el Monumental hasta el Morumbí en partidos de Copa Libertadores. Peraza recordó, por ejemplo, cuando enfrentó a Dani Alves en San Pablo y sintió que estaba viviendo algo que años antes solo veía por televisión. Ese tipo de experiencias, coincidieron, traen orgullo, pero también una carga emocional que hay que aprender a manejar.

A partir de ahí, la conversación fue derivando hacia las presiones menos visibles del oficio: las horas de viaje y entrenamiento, la soledad cuando se está lejos de la familia, las lesiones, la competencia interna por un puesto y la exposición en redes sociales. Los tres admitieron que, en distintos momentos de sus carreras, todos esos factores les pesaron “más que las piernas”.

Peraza fue uno de los que habló sobre la experiencia de jugar en el exterior. Contó que vivir solo en otros países, sin referentes afectivos cerca y sin continuidad en cancha, lo llevó a atravesar días duros, en los que la tristeza y la duda aparecían con frecuencia. En más de una ocasión, dijo, llegó a plantearse si valía la pena seguir.

Álvarez, por su parte, se detuvo en los períodos de lesión y en las etapas en las que, pese a entrenar bien, no tenía minutos. Recordó que ver entrenar a sus compañeros desde afuera, o quedar relegado por cambios de entrenador, le generó frustración y ansiedad, y que aprender a convivir con eso fue tan importante como mejorar en lo técnico o lo físico. También mencionó que, durante un tiempo, se dejó llevar por los comentarios en redes sociales y que debió aprender a tomar distancia para que la opinión anónima no condicionara su rendimiento.

En ese contexto apareció de forma natural el tema de la salud mental. Larrosa reconoció que durante mucho tiempo se había guardado todo para sí mismo, por timidez o por no querer preocupar a su entorno, hasta que decidió empezar un proceso con un psicólogo deportivo. Contó que en pocas semanas sintió cambios concretos: se notó más suelto, más libre para disfrutar de lo que hacía y mejor preparado para enfrentar los altibajos propios de la competencia.

Pepe reconoció que al principio, era de los que veían al psicólogo con desconfianza y que asociaban ese recurso solo a los “débiles” y que era un tabú. Con el tiempo, y luego de decidir consultar, terminó definiéndolo como una de las mejores decisiones de su carrera: le permitió dejar de castigarse por cada error, manejar mejor la autocrítica y sostenerse anímicamente en momentos de presión.

A diferencia de lo que ocurría años atrás, los tres coincidieron en que hoy el trabajo psicológico dejó de ser un tema tabú en el fútbol profesional y pasó a integrarse como una herramienta más de la preparación del jugador.

Un aspecto muy interesante que planteó Enzo Larrosa es que no es necesario “estar mal” para recurrir a ese apoyo, y que incluso en etapas positivas es útil mantener un espacio regular para ordenar emociones, procesar lo que se vive y prevenir caídas más bruscas.

El mensaje hacia los juveniles fue directo: la carrera no se sostiene solo con talento, entrenamiento y sacrificio. También requiere aprender a manejar la frustración de no jugar, la ansiedad por las oportunidades, la presión del entorno y los momentos de soledad.

En ese sentido, la figura del psicólogo —sumada al apoyo familiar y del club— aparece como un pilar cada vez más reconocido por los propios protagonistas. La charla terminó con temas clave como las lesiones, suplencias, cambios de posición y sueños pendientes. Los tres coincidieron en algo más: les gustaría volver algún día a vestir la camiseta de Juanicó en Primera.

Pero, mientras tanto, dejaron algo tan valioso como un gol en una final: el mensaje de que, en el fútbol de hoy, trabajar la cabeza es tan importante como entrenar el cuerpo.