De los “sábados de obra” a una final de OFI: la historia del estadio que levantó un pueblo

Hubo un tiempo, no hace tanto, en que los sábados en Juanicó eran días de partido. Solo que no había pelota.

Había palas, hormigón, arena, cal, alguna herramienta prestada y gente llegando temprano. Temprano, temprano. El mate recién hecho y a veces tocaban bizcochos. Dirigentes, jugadores, hinchas, vecinos. Cada uno hacía lo que podía. Los llamamos “sábados de obra” y durante mucho tiempo fueron parte de la rutina del club.

Había que levantar una cancha. Un estadio.

El camino tuvo de todo. Trabajo voluntario, recursos generados por el club, 100 butacas que se pusieron a la venta y se fueron al poco rato de publicarlas. También, con estrategia y visión, se obtuvieron fondos que llegaron a través del mecanismo COMPRODE, del MTOP y la Intendencia de Canelones.

Hasta que un día dejó de ser una obra y también un sueño.

Una noche octubre de 2023, cumpliendo Juanicó 100 años de vida, se abrieron las puertas del Gloria de un Pueblo. El pueblo se vistió de gala y vino hasta el entonces presidente de la República, Luis Lacalle Pou.

El nombre para el estadio no necesitó demasiadas explicaciones ni tampoco discusión.

Este domingo, apenas tres años después, ahí se va a jugar una final de la Copa OFI B.

Y seguramente en la tribuna habrá alguno que, mientras mire la cancha, recuerde dónde puso una tabla, donde martilló, dónde pintó, dónde cargó una bolsa o qué sábado se fue a su casa cansado y lleno de pintura y polvo en la ropa.

Capaz que ahí está lo más lindo de todo esto.

La cancha que un pueblo ayudó a construir, ahora recibe una final del interior.

Y esta vez, por suerte, el domingo sí hay pelota.