No todos los empates se parecen.
Hay algunos que dejan gusto a poco por el simple dato del resultado. Y hay otros que, puestos en contexto, forman parte de esos partidos que la Copa OFI suele proponer: duros, físicos, incómodos y jugados con el cuchillo entre los dientes.
El 0-0 entre Juanicó y Central de San José tuvo bastante de eso.
En otra tarde con gran marco de público en el Gloria de un Pueblo —otra vez con mucho abrigo, muchos gurises y mucha gente acompañando pese al frío— el rojinegro se midió con uno de esos rivales que no necesitan demasiada presentación. Central tiene historia en esta clase de torneos. Sabe jugarlos. Sabe ensuciarlos cuando hace falta. Y sabe hacer incómodo cualquier trámite.
Por eso el partido fue exactamente lo que prometía.
Intenso.
Muy disputado.
Con poco tiempo para pensar y bastante espacio para luchar.
Hubo tránsito constante por el mediocampo, ida y vuelta, fricción y situaciones repartidas en ambos arcos. De esos encuentros donde cada pelota dividida parece tener un valor especial.
Juanicó volvió a competir con personalidad.
Y también tuvo una novedad importante.
Ante la ausencia de Andrés Quatrini, de viaje, el que apareció desde el arranque fue Facundo Britos. Juvenil. Debut como titular. Contexto pesado. Rival bravo. Y sin embargo, lejos de sentir el escenario, terminó dejando una actuación más que interesante.
Es cierto: el estreno tuvo un arranque poco amable. Amarilla al minuto de juego. De esas que te condicionan la jornada entera y obligan a recalcular cada cruce. Pero el juvenil respondió con personalidad, criterio y una madurez llamativa para sostener los 90 minutos bajo esa tensión. Hizo circular rápido la pelota, aportó orden y dejó la sensación de que el futuro también ya está jugando.
Arriba, Nahuel Delgado volvió a ofrecer una de esas actuaciones silenciosamente valiosas. Mucha lucha, mucho desgaste y una chance clara en el segundo tiempo, con un remate desde afuera del área que pasó muy cerca después de fabricarse su propia jugada.
Santiago Perazza también tuvo la suya en la primera mitad, en una acción donde parecía quedar de cara al gol hasta que la defensa visitante logró cerrarlo justo a tiempo.
La nota más preocupante de la tarde estuvo en el primer tiempo, en una acción polémica que dejó preocupación más que discusión.
Lucas Milicevic, joven zaguero rojinegro, recibió un golpe en el rostro en una jugada con el delantero rival Bombi. La acción dejó dudas por la naturaleza del contacto y bien pudo haber tenido otra lectura disciplinaria. Lo concreto es que Lucas terminó sangrando, no pudo continuar tras el entretiempo y debió ser trasladado a emergencias luego de perder el conocimiento. Por fortuna, los estudios realizados, incluida una tomografía, arrojaron resultados normales.
Dentro de un partido de Copa, de esos ásperos y exigentes, la noticia terminó siendo un alivio.
En lo estrictamente futbolístico, Juanicó sumó ante un rival de jerarquía en el grupo.
No fue una tarde-noche para el lucimiento. Fue para competir.
Y en torneos como este, a veces también hay puntos que se entienden mejor con el correr de las fechas.
Ahora el camino sigue.
Y la próxima estación será Cardona, frente a Nacional.



